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La Leyenda de los 47 ronins. 1ª Parte

Archivado en Historias, mitos y legendas • Fecha: 25-12-2005 13:45:12

A principios del siglo XVIII, vivia un daimio llamado Asano Takumi no Kami, señor del castillo de Ako en la provincia de Harima. Un día de primavera de 1701, el embajador imperial de la corte de Mikado, en misión especial fue enviado a Yedo para reunirse con el Shogun. Takumi no Kami y otro noble llamado Kamei Sama fueron los eligidos para recibir y festejar tan importante comitiva. Además de estos dos nobles, un oficial de alto rango llamado Kotsuke no Suke fue el escogido para preparar las ceremonias de bienvenida para tan importante ocasión.

Asano y Kamei fueron obligados a visitar cada día el castillo para recibir órdenes de Kotsuke y ser instruidos en el díficil arte de protocolo y etiqueta de la época. Kotsuke que era un hombre muy codicioso, montó en colera al recibir los regalos ofrecidos por los nobles como agradecimiento por la instrucción a recibir. Consideró los regalos, no apropiados para él. Kotsuke furioso decidió no prestar atención a la formación de sus alumnos y pagó su insolencia con constantes insultos y burlas. Mientras Asano aguantaba estoicamente las acometidas de Kotsuke, Kamei no pudo aguantar más el mal trato al que estaba sometido y decidió vengarse de la única forma que sabía:matando a Kotsuke.

Una noche tras acabar sus tareas en el castillo, Kamei Sama regresó a su propio palacio y habiendo reunido a sus consejeros en una conferencia secreta les dijo: "Kotsuke no Suke nos ha insultado gravemente a Asano y a mi durante la instrucción de protocolo en el castillo. Esto es insorportable y va contra toda decencia. He pensado en matarlo varias veces pero me detuve, si lo hiciera dentro del recinto del castillo no sólo significaría mi muerte sino la perdición de mis vasallos y familia. Sin embargo la vida de ese miserable que ha causado tanto dolor entre la gente ha llegado a su fin, mañana cuando vaya a la Corte lo mataré. Ya lo he decidido y mi decisión no cambiará por muchas quejas que se produzcan"

Uno de los consejeros respondió " Tus palabras son órdenes para nosotros, te ayudaremos en todos los preparativos". Kamei Sama se mostro complacido por la respuesta y esperó con impaciencia la llegada del nuevo día, el día que mataría a su enemigo en la Corte.

El consejero preocupado regresó a casa y reflexionó sobre todo lo que su señor habia dicho. Al cabo de un rato llegó a una díficil solución: la codicia de Kotsuke era tan grande que siempre se mostraria dispuesto a un soborno. Era mejor pagar una cantidad de dinero sin importar la cuantia, que permitir que su señor y sus vasallos perecieran.

Así que reunió todo el dinero que pudo y junto con sus criados se dirigió hacia el palacio de Kotsuke. Una vez alli dijo: "Mi señor Kamei Sama, que atiende diariamente la instrucción de protocolo del castillo , quiere dar las gracias a Kotsuke por su empeño en la formación recibida para llevar acabo con éxito la recepción de la comitiva. Mi señor manda conmigo un modesto regalo que espero que sea del agrado de Kotsuke y sus siervos: 1000 onzas de plata para el señor y 100 para sus siervos".

Tan pronto como los siervos de Kotsuke vieron el dinero traido por el consejero de Kamei Sama, sus ojos brillaron con viveza y suplicaron que aguardaran mientras iban en busca del señor Kotsuke. Cuando los sirvientes le contaron todo lo que estaba sucediendo se mostro entusiasmado y ordenó llamar al consejero a su presencia. Kotsuke le dió las gracias por el regalo y le prometió al consejero que pondría todo el empeño posible en la formación de su señor. El consejero complacido abandonó el palacio convencido de que su plan habia dado resultado.

A la mañana siguiente Kamei Sama que no conocia lo acontecido la noche anterior en el palacio de Kotsuke, salió con el firme propósito de matar a su enemigo. Al llegar al palacio Kotsuke le recibió de manera cortes y le dijo: "Has venido muy temprano hoy señor Kamei Sama". "No puedo dejar de admirar tu entusiasmo por aprender. Es un honor ser tu instructor en protocolo. Hoy haré hincapié en algunos puntos importantes del protocolo que debemos mejorar. Siento mucho la forma en que te he tratado, pero tengo tanto genio que me es muy díficil controlarlo. Espero que me perdones".

Todo eran parabienes para Kamei Sama que quedó tan sorprendido por el comportamiento que decidió no matar a Kotsuke. Así la astucia de su siervo de Kamei evitó la desgracia.

Continuará....


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