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Enjo Kosai. Prostitución Infantil

Archivado en Curiosidades • Fecha: 25-09-2005 00:38:15

La sociedad japonesa es tan compleja , que la mayoria de los occidentales acaban llegando a la conclusión de que es imposible darles un sentido a las cosas que en ese país acontencen.La forma de pensar es tan diferente, todo lo hacen tan metódico, como muy ceremonial que aunque exista una forma más sencilla de hacerlo no van a cambiar su forma de proceder. Pero si hay algo que choca mucho en occidente es la prostitución infantil consentida o también llamada Enjo Kosai. ¿Cómo es posible que en una sociedad como la japonesa en la que el analfabetismo es casi nulo, donde sus estudiantes de secundaria destacan a nivel mundial en matemáticas existe este acto tan depravado?. La respuesta no es sencilla, pero parece claremente que el brutal consumismo por parte de las chicas japonesas, que siempre quieren estar a la moda, les hace vivir muy por encima de las posibilidades que sus familias les pueden dar. Es por eso que busca en el Enjo Kosai una forma fácil y rápida de sacar dinero para comprar todos sus caprichos.La pasividad por parte de los padres, es otro aspecto fundamental. Debido a la gran seguridad que existe en Japón los padres no se preocupan en demasia de sus hijos/as dejándoles mucha libertad a edades tempranas.

El enjo kosai es un acto que va a más en una sociedad tan competitiva como la japonesa, en donde quedarse fuera del grupo pude resultar traumático. No tener un bolso o calzar unos zapatos de una marca determinada, puede resultar fatal en una sociedad con altos indices de suicidio entre los jóvenes. Consiste en un encuentro normalmente no sexual, aunque a veces puede llegar a serlo entre una adolescente menor de edad con un acaudalado hombre de negocios, que quiere rememorar viejos tiempos.

A cambio del acompañamiento las adolescentes obtienen sumas de dinero muy grandes que gastaran compulsivamente en lo más fashion del momento.

La forma de contactar con el cliente puede variar. Unas veces se hace a través de un terekura, club teléfonico de conversaciones entre dos personas.Las chicas llaman a un número gratuito que se anuncia en los alrededores de las escuelas, y hablan con hombres, que si pagan la llamada. Los propietarios de los teléfonos, que según todos los indicios tienen relación directa con la yakuza, la mafia japonesa, alegan que solamente "facilitan" las citas y que no ejercen proxenetismo ni alientan a la prostitución, ilegal desde 1958. Parece que el número de chicas afiliadas a estos clubs es muy alto. Otras veces simplemente dejan su número de teléfono móvil o de busca, en las cabinas telefónicas o cualquier lugar donde puedan encontrarlos sus clientes, de la misma forma que uno encuentra por las mañanas cientos de pegatinas de servicios sexuales telefónicos o propaganda .

Las estadísticas más optimistas dicen que entre un 8 y un 10 por ciento de las chicas entre 12 y 18-20 años han tenido al menos una cita con un sarariman por estos medios. Las más pesimistas hablan de un 25 por ciento. Es elemental hacer números y averiguar una cifra que nos deja perplejos.

Las citas suelen incluir un paseo hasta un local de moda, preferentemente con karaoke, tomar unos refrescos, porque la edad para beber alcohol o fumar se fija en los 20 años, cenar y luego acudir a un rabu hoteru, un hotel del amor, que es el eufemismo usado para referirse a los hoteles que alquilan habitaciones por horas para encuentros, la mayoría de las veces, sexuales.

Me han comentado cifras de entre veinte y cuarenta mil yenes por cada "encuentro" (de 150 a 300 euros aprox), variando según diversos factores como si hay sexo o no, y siempre con las consumiciones y cena aparte, pagadas también por el "amigo" ocasional.

No parece detectarse ningún sentimiento de culpabilidad o de estar realizando una actividad punible o, simple y llanamente, prostitución. Los argumentos para justificar su conducta traslucen la permisividad en el terreno sexual y el distanciamiento y falta de diálogo con la familia y la falta de confianza en uno mismo y problemas de personalidad que impregnan la sociedad japonesa.

La polémica está abierta en la sociedad japonesa aunque parece suscitar más curiosidad en el extranjero. En cualquier caso sigue siendo frecuente ver a las chicas, con sus uniformes de colegio, seraafuku, en las zonas de discotecas y locales de diversión, los sábados y domingos por la noche, obviamente, fuera de horas de clase. Es un apreciado fetiche para los varones japoneses y parece que con ellos se consigue más fácilmente una invitación a una copa y... algo más.






Por Arturo Escandón. Periodista afincado en Osaka


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