Japón es diferente
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Sociedad • Fecha: 28-06-2005 18:06:15
Aqui os pongo un articulo muy interesante sobre Japón
Japón rompió hace años a nivel mundial muchos mitos basados en la preeminencia industrial de países occidentales, especialmente de Europa y EEUU. Con la presencia de un Japón industrialmente gigante pero con raíces en la cultura oriental, ya no se puede hacer equivaler “civilización moderna” con “Occidente”. Aunque los sistemas industriales y políticos van llegando a unificarse con la ayuda de la globalización, los métodos de actuar son básicamente distintos.
Culturalmente y religiosamente Japón es distinto a los países occidentales con alto nivel industrial y económico. El alto nivel de cultura y el interés por los conocimientos nuevos llamaron extraordinariamente la atención de los primeros occidentales que, como Francisco Xavier, vinieron a Japón hace más de 450 años.
El nivel de educación en Japón es muy alto y prácticamente el 50% de la juventud acaba sus estudios universitarios. A pesar de que la lengua japonesa es difícil, el número diario de publicaciones de libros, revistas y periódicos se calcula en varios millones. Las traducciones al japonés de publicaciones extranjeras proliferan, y revistas japonesas muy populares de comics aparecen semanalmente al mismo tiempo en los estantes de las librerías de Tailandia, ya traducidas a la lengua tailandesa. Tal vez una de las características del estilo literario japonés, si es que se puede llamar así, sea que es factual más que teorético, y con altas dosis de sentimientos o "feelings".
Japón, desde antiguo, ha tratado de conocer lo mejor de otros países y lo ha asimilado, pero lo hace suyo dándole una apariencia totalmente japonesa.
Voy a concentrarme en 2 aspectos importantes del Japón actual: uno será la realidad religiosa y el otro la dimensión económica-industrial que permea toda la sociedad japonesa. Desarrollaré estos elementos a partir de tres puntos de vista: la sociedad japonesa como tal, sus profundas ramificaciones internacionales y mundiales, y finalmente las organizaciones cívicas (ONGs) en su trabajo de solidaridad con los que sufren.
Religiosamente hablando, Japón es sintoísta y budista al mismo tiempo, como se puede deducir de las tablas estadísticas. El sintoísmo es una religión natural que solamente se encuentra en Japón desde muy antiguo. Se caracteriza por su respeto a los antepasados, al emperador y a la naturaleza. La tradición y cultura japonesas están profundamente imbuidas de esta influencia sintoísta. Los festivales populares, la celebración de bodas, los rituales en la construcción de edificios, las fiestas de año nuevo, la nostalgia por la naturaleza, etc., indican lo profundo de la influencia sintoísta. Los estadounidenses, victoriosos de la Segunda Guerra mundial, prohibieron el sintoísmo nacionalista en Japón, aunque en realidad sigue en pie.
El japonés ordinario no siente contradicción en aceptar otra religión, como el budismo. El budismo entró en Japón a partir del siglo VII, A.D., por China y Corea, y se ha identificado con la tradición cultural-religiosa japonesa. Los templos budistas y los "shrines" sintoístas abundan por todo el país. El japonés ordinario celebra sus bodas en rito sintoísta y el funeral con rito budista. Un gran número de expresiones ordinarias en la lengua japonesa tienen origen budista. El mismo refrenar los sentimientos de dolor en ocasiones dramáticas de muerte, accidentes, etc., refleja la actitud serena e inmutable de Buda.
Hay una cantidad innumerable de religiones en Japón y según especialistas solamente en la segunda mitad del siglo pasado se fundaron mas de 2.000 pequeñas sectas religiosas. Según las últimas estadísticas la población religiosa de Japón es de más de 215 millones, casi el doble de la población... El cristianismo cuenta solamente con un 0’8% del total de la población.
Japón, país eminentemente industrial. Le “Restauración de Meiji” en la segunda parte del siglo XIX abrió de par en par las puertas a la renovación industrial y moderna del país. Japón, un país dividido y aislado, que nunca había sido dominado por fuerzas extranjeras, optó por la tecnología occidental. Muchos jóvenes japoneses fueron enviados a estudiar en USA, Inglaterra, Alemania… a la vez que técnicos y científicos extranjeros fueron generosamente aceptados para enseñar y trabajar en Japón. La expresión clave que muestra el modelo japonés de modernización es "espíritu japonés y aprendizaje occidental" (Wakonyoosai).
La derrota de Japón en la segunda guerra mundial abrió una nueva página definitiva en la historia del país. Japón optó por una Constitución pacífica y renunció a todo derecho de declarar guerra. El nuevo sistema político orientó las fuerzas de la población hacia un desarrollo económico rápido, basado en las exportaciones de productos japoneses y en el empleo total de la población. Se eligió el camino pragmático, evitando toda ideología. A la vez que se reconoció el derecho de asociación, los planes económicos del gobierno fueron continuamente revisados por numerosos comités con participación de especialistas, tecnócratas, hombres de negocios, obreros, etc.
Los principales factores que promovieron el desarrollo industrial fueron en gran parte internos, como una seria dedicación a la educación, gracias sobre todo a las instituciones privadas. Actualmente, por ejemplo, el 80% de la educación universitaria es privada. La población aceptó con gran disciplina los sacrificios de salarios bajos, malas condiciones de trabajo, viviendas estrechas… contenta de poder trabajar y cooperar a un desarrollo rápido del país.
Por otro lado, un gran número de factores externos impulsaron el desarrollo industrial. Entre ellos fueron definitivos la ayuda financiera internacional, y el hecho de que Japón no tuviera rivales económicos en Asia para sus exportaciones. Su sistema político estable, la paz y democracia y las inversiones de capital industrial promovieron su desarrollo económico. Pero no se puede negar que uno de los factores decisivos en la restauración industrial de Japón y su reconocimiento internacional ha sido la política estadounidense hacia Japón. A pesar de opiniones contradictorias, no hay duda de que el Pacto Mutuo de defensa entre Japón y USA, y el reconocimiento por parte de Japón de un gran número de bases militares estadounidenses constituyen el fundamento del Japón industrial actual.
Hoy día a Japón se le reconoce como una de las mayores potencias industriales, al lado de la Comunidad Europea y EEUU. La imagen internacional de Japón no es militar, pero su presencia es claramente conspicua en el comercio internacional y en las organizaciones internacionales financieras. Como miembro activo del G7 su posición oficial es ir al unísono con los países industriales, de manera especial con EEUU. Por más de 7 años Japón sigue en cabeza en proveer cooperación financiera a países en vías de desarrollo, pregonando que su ayuda tiene como objetivo la lucha contra la pobreza; en realidad esa ayuda va preparando el terreno a negocios de compañías japonesas.
La euforia económica acabó ya al comienzo de los años 90. Vino después la recesión de la que Japón no puede aún verse libre. La nación está pasando en la actualidad por sistemas drásticos de re-estructuración económica con resultados adversos para obreros y empleados, y la bancarrota de miles de negocios. El desempleo ha subido, aunque se mantiene por debajo del 5%, el sistema de contrato de trabajo tradicional ha empeorado, y el alto numero de los “sin casa” en las grandes ciudades se ha hecho patente.
Todos estos fenómenos han transformado la actitud del japonés que se ha hecho más materialista y egoísta. Existe una visión más internacional, pues más de 16 millones de turistas japoneses, cada año, ruedan por el mundo y son cientos de miles los extranjeros que procedentes de países asiáticos y latinoamericanos, y aun de África, se arriesgan a trabajar en Japón sin la documentación adecuada. Los productos del tercer mundo siguen inundando el comercio japonés.
La globalización y la revolución en los sistemas de comunicación, simbolizadas por internet y los teléfonos móviles, han sido oficialmente aceptados como el mejor camino previsible para continuar el desarrollo económico en el siglo presente.
Los políticos continúan apareciendo en primera plana en los medios de comunicación, pero la razón son los escándalos y la corrupción en negocios. Japón sufre de falta de liderazgo en todos los campos, patente sobretodo con los políticos. Gran parte de la población se ha desinteresado de la política y de los problemas sociales. Esto ha traído como resultado que la juventud, totalmente desorientada, sea apática y egoísta. Las relaciones sexuales han empeorado y el gran aumento de divorcios muestra cambios drásticos en la actitud respecto del matrimonio.
Datos esperanzadores y optimistas
A pesar de que una percepción del japonés actual como materialista y egoísta tiene sus bases objetivas, se dan fenómenos interesantes que prueban lo contrario. El terremoto terrible en la región de Hanshin que mató a más de 6.000 personas, hace 6 años, y destruyó una gran parte de la ciudad de Kobe, atrajo el interés de más de 100.000 voluntarios, en su mayoría jóvenes, que acudieron en masa de todos los rincones de la nación para prestar sus servicios. Intelectuales japoneses de influencia, analizando la actual situación de Japón, opinan que el sector más sano de la población que ofrece datos optimistas para el futuro del país son las ONGs u organizaciones de ciudadanos.
Japón, una máquina formidablemente organizada donde las personas tienden a desaparecer como individuos, tiene muchos problemas de discriminación e injusticias, de violencia y corrupción, de destrucción ecológica. Pero durante estos últimos 10 años han aparecido miles de organizaciones de ciudadanos que actúan libremente para hacer una sociedad más humana. Se trata de organizaciones pequeñas sin apenas fuerza financiera, que se dedican a trabajar con los más débiles. Su campo de acción es vasto. Son grupos apolíticos por opción y reacios a cualquier religión. Escogen programas alternativos y de hecho presentan desafíos a religiones que como el cristianismo hablan de opción por los pobres. En estos últimos años van creciendo las redes de ONGs y sus actividades políticas sin afiliación a partidos.
Un número significante de ONGs japonesas trabaja en países del tercer mundo, sobre todo asiáticos. Se trata de organizaciones pequeñas en su mayoría; su trabajo es eminentemente la erradicación de la pobreza, con todo tipo de proyectos, especialmente en zonas rurales y en los suburbios de las grandes ciudades. Su financiación proviene en gran parte del ciudadano japonés ordinario. Esta es la otra cara de Japón que desaparece ante su gran imagen oficial.
Ando Isamu, SJ, Director, Centro Social Jesuita (Tokyo)
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